'RUSH' TAMBIÉN CUMPLE 40 AÑOS



En 1974 aparecía el primer disco que llevaba el mismo nombre de la banda y como muestra la portada, una explosión de pura energía se cernía sobre el cielo canadiense para extenderse sobre la capa de la tierra. Rush, palabra que podríamos traducir por avalancha, ataque, acometida, ímpetu... define muy bien a esta banda que, como muy pocas, ha sabido combinar perfectamente rock progresivo con hard rock. 
Siendo conocido como un grupo de rock progresivo, su primer álbum no lo era en absoluto. Cuando escuchamos Rush, nos encontramos con un hard rock de altísimo nivel; tanto que me atrevería a definirlo como uno de los mejores discos de hard rock que jamás se han grabado. Mucho más cerca de unos Cream, Beck, Boggert and Appice, Led Zeppelin, Mountain... que a cualquier banda de rock progresivo, Rush se lanzan a la palestra con una maravilla que no tiene nada que envidiar a otros discos de las bandas citadas.




No puede pasar por alto el hecho de que es el único disco en que figura el batería John Rutsey que fue sustituido por Neil Peart en su siguiente álbum. John Rutsey, ya fallecido, era un batería muy diferente a Neil. Debido a problemas de salud tuvo que abandonar la banda aunque parece ser que también pesaban otras razones como la orientación mucho más progresiva de Alex y Geddy. Se ha comentado en ocasiones si fue Neil Peart quién dio tal orientación a Rush, pero lo cierto es que los otros dos miraban más hacia Yes o Pink Floyd que no a bandas más heavy o de hard rock mientras John Rutsey sí apostaba hacia la línea más hard rock. Sea por enfermedad, sea por incompatibilidad, lo cierto es que John no era el batería adecuado.




Aún siendo un acierto la elección de Neil Peart, hay que reconocer el buen trabajo de John Rutsey en el primer disco de Rush. Lo cierto es que fuera o no el batería adecuado, el resultado fue una obra maestra del hard rock. Un disco que nada tenía que ver con Yes, Pink Floyd o King Crimson y que se acercaba más a Led Zeppelin o Cream. Habría que esperar a su segundo álbum Fly By Night, para que el progresivo asomara tímidamente la cabeza. 
El caso es que Rush es, indudablemente, uno de los mejores discos de hard rock que uno puede escuchar y un comienzo realmente épico.






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